Tras “La Huella de Monte Verde”

Tras “La Huella de Monte Verde”,

El escritor Manuel Gallegos nos invita a adentrarnos en a un fascinante viaje por el Sitio arqueológico más antiguo de América


A sólo 35 kilómetros de Puerto Montt se ubica el que es hoy uno de los hallazgos más importantes de la arqueología en Chile; el Sitio arqueológico de Monte Verde. Actualmente considerado el asentamiento humano más antiguo de América.

La extraordinaria singularidad a nivel mundial de este asentamiento arqueológico ubicado en el sur de Chile radica en el nivel de conservación que presentan el material orgánico encontrado en él, entre los que se encuentran; objetos de caza, elementos arquitectónicos, trozos de carne y cuero animal, plantas medicinales y exóticas, papas silvestres, algas, huesos de animales, cordeles, varios fogones, hoyos, braseros y una pisada humana.

Aspectos que no solo permitieron conocer condiciones en la que se desarrolló la cultura Monteverdina hace 14.600 años, además permitió replantear la teoría del poblamiento de América, y derribar el paradigma de Clovis que postulaba al hombre de Clovis como la primera cultura americana. Esto mediante la datación que arrojaron los objetos encontrados en Monte Verde, por intermedio del trabajo del arqueólogo y antropólogo estadounidense Tom Dillehay junto al geólogo chileno Mario Pino y un equipo interdisciplinario que, a partir de 1977 trabajó en el Sitio.
La riqueza cultural e histórica de esta parte de la Patagonia cobra inmensa relevancia. Hoy Monte Verde es Monumento Histórico de Chile, y también se prepara un proyecto que dotará finalmente de Museo propio a este importante asentamiento arqueológico, cuyos objetos encontrados allí se guardan actualmente en dependencias especiales de la UACh, en Valdivia. Pero a diferencia de lo que sucede en gran parte del mundo, la trascendencia de sus hallazgos es aun ampliamente desconocida por los propios chilenos.
Manuel Gallegos Abarca, director teatral y escritor nacional de vasta trayectoria, nacido en Rengo y actualmente radicado en la ciudad de Puerto Varas, se ha destacado por sus numerosas obras que abordan variadas temáticas históricas. Entre ellas destacan “Travesía Infernal”, novela sobre el viaje de la Goleta Ancud para tomar posesión del Estrecho de Magallanes; “Cuentos Mapuches del Lago Escondido”, historias de los primeros habitantes de las riberas del Lago Llanquihue, que lleva 29 ediciones a la fecha; “El Cisne y la Luna”; o “Cuentos para no cortar”, entre otros libros.
Revista Puerto a Puerto conversó con el escritor Manuel Gallegos, autor de la novela “La Huella de Monte Verde”, una obra que apunta a dar a conocer y difundir, sobre todo a las nuevas generaciones, la extraordinaria riqueza cultural e histórica de este yacimiento arqueológico a través de su novela. Obra que, según nos indica el mismo autor, fue pensada y escrita para lectores de toda edad y, en especial para niños y jóvenes. Su protagonista es un niño pre adolecente, cuya huella petrificada junto a un fogón fue descubierta miles de años después por los científicos. El propósito del autor es invitar a los lectores a un fascinante viaje a nuestro pasado, y sorprendernos de los altos valores humanos de este grupo nómade y del admirable y esencial vínculo con la naturaleza que la civilización actual ha perdido.
¿Cómo nos describiría su novela “La Huella de Monte Verde”?
Considero que es una novela histórica de ciencia ficción del pasado más remoto. La historia humana más antigua de América, recreada a partir de todos los “artefactos” encontrados y analizados por el equipo interdisciplinario de científicos de excelencia, encabezados por el arqueólogo y antropólogo estadounidense Tom Dalton Dillehay.
Como autor de la novela me propuse que los lectores conozcan y sientan cómo un grupo de seres humanos, los primeros pobladores de América, hace más de 14.600 años, en la era del hielo de nuestro territorio, llegaron a vivir en la ribera del estero Chinchihuapi, a escasos 27 kilómetros del centro de la actual ciudad de Puerto Montt.
De este modo, a través de la magia de la palabra escrita, con humildad y respeto he dado vida a ese grupo de primeros migrantes, dejando ver por medio de sus acciones y pensamientos, su admirable y rica cultura, denominada en 1979 como “cultura monteverdina” por su principal investigador, Tom D. Dillehay.
¿Que lo impulsó a escribir una novela basada en el tema de Monte Verde?
Varias de mis obras, narrativas y dramáticas se centran en la vida y cosmovisión de nuestros pueblos ancestrales, como los “Cuentos mapuches del Lago Escondido”, que relata la vida de los huilliches, primeros habitantes de las riveras del Lago Llanquihue. También una obra teatral acerca de la vida de los Selknam (Onas); algunos juegos escénicos de culturas como los picunches, y el rescate de las historias de los árboles nativos vinculadas al conocimiento de nuestras culturas originarias en “Cuentos para no cortar”. Por lo tanto, el descubrimiento y la investigación del sitio arqueológico de Monte Verde, lo seguí a través de la prensa local desde mi llegada a vivir hace 25 años a Puerto Varas. Recordemos que el sitio comenzó a excavarse en el año 1977, y después de 10 años de estudio se estableció su trascendencia histórica, y sólo en 1997 es aceptada por la comunidad científica internacional como el sitio más antiguo y completo de América.
Cuando descubrí la rica cultura que poseía ese grupo humano que vivió hace 146 siglos en los territorios de la comuna de Puerto Montt, y que poseían una rica cultura del conocimiento y uso de la madera, de la fabricación de utensilios y herramientas de piedras, gran sabiduría de las hierbas medicinales, fabricación de cuerdas, construcción de toldos y mucho más, pensé, sin duda, que tendrían una rica cosmovisión, lo que me estimuló a estudiar más profundamente sobre ellos, incentivado, además, por esa huella de un niño petrificada junto a un fogón. Todas estas y otras motivaciones me impulsaron a imaginar la vida de esos hombres en tiempos de nuestra era del hielo para compartirlo especialmente con los niños y jóvenes a través de las páginas de un libro.
Por lo tanto, con modestia, puedo afirmar que, gracias a la lectura de mi libro, los niños y jóvenes de nuestro país, han conocido y están enterándose de este importante descubrimiento que debiera enorgullecer a todos los chilenos.
¿Qué respuestas de este asentamiento arqueológico puede encontrar el lector en “La huella de Monte Verde”?
Para la escritura de la novela fue fundamental conocer el estudio científico del sitio, al que tuve acceso gracias al libro “Monte Verde: un asentamiento humano del pleistoceno tardío en el sur de Chile.” de LOM Ediciones, 2004, escrito por Tom D.Dillehay, y también el libro “Pilauco, un sitio complejo del Pleitoceno tardío”, de Mario Pino Quivira, geólogo chileno y cercano colaborador de Tom Dillehay durante la investigación de Monte Verde. En ambos libros encontré el esencial sustento científico para contar la historia de la novela, en la que los lectores podrán conocer dónde y porqué esos primeros pobladores eligieron ese lugar para vivir durante un tiempo, cómo construyeron e idearon un especial tipo de toldo comunitario y otro individual para guardar sus provisiones y preservarlos de los animales e insectos depredadores; conocerán como fabricaban cuerdas y su utilización, uno de los nudos encontrados es el llamado Ballestrinque, hasta hoy utilizado. La fabricación de herramientas y utensilios de diversos tipos de piedras, fabricación de elementos de madera, cuencos y lanzas, para los que usaban la madera adecuada, la recolección de frutos y la conservación adecuada para su posterior distribución pues vivían en comunidad, lo mismo la carne y las papas, dato más antiguo de la existencia de este tubérculo, gran multiplicidad de hierbas, además de algas y mariscos que recolectaban en sus viajes a la costa, lo que indicaba un gran conocimiento de la naturaleza. El uso del ocre rojo, para tratar los cueros de animales y cubrir el piso de los toldos, y posiblemente para pintarse el cuerpo en ceremonias especiales. La caza de animales de la megafauna como los gonfoterios, las Paleolamas, y el caballo americano, entre otros de menor tamaño.
El lector podrá sorprenderse de que estos hombres y mujeres hayan podido encontrar soluciones inmensamente ingeniosas para vivir mejor en las difíciles condiciones climáticas que debieron enfrentar.
¿Cómo ha percibido la recepción que ha tenido su novela, especialmente en la Región de los Lagos?
La novela fue publicada a inicios del 2015 por la editorial Zig-Zag, y el 2016 salió la segunda edición, distribuyéndola en todo el país, y en el extranjero, además de su edición en medios digitales. En nuestra región ha sido integrada al Plan Lector de muchos colegios, y regularmente asisto invitado a dialogar con los niños y jóvenes sobre su lectura. He quedado impresionado de cómo la novela ha gustado a niños, a jóvenes y también a los adultos que se sorprenden de la vida, cultura y cosmovisión de estos primeros colonos americanos. El hecho que haya sido leída con interés por niños, por ejemplo, de 5° Básico, jóvenes y adultos que me han expresado su entusiasmo y positiva opinión, constituyen una confirmación de que los cuatro años que demoré en su escritura bien valió el esfuerzo.
¿Cómo ve la proyección de Monte Verde como Patrimonio de la Humanidad?
Según los científicos, no existe otro lugar más completo y antiguo en América, que refleje de una manera íntegra el paso de los primeros pobladores en el continente, lo que llamó la atención de todos los centros científicos del mundo, publicando su descubrimiento en las más importantes publicaciones y revistas dedicadas a la difusión de las ciencias. Valoración que no ha ocurrido en nuestro país. Entonces, ¿qué es lo que se consideraría Patrimonio de la Humanidad? ¿Unas pampas igual a muchas pampas existentes? Porque como muchos saben, lo encontrado allí por los investigadores está resguardado por la Universidad Austral en cámaras especiales para su conservación hasta que exista un lugar adecuado para exhibirlas, pero de esto ya han pasado varias décadas, y “ni una papa pelá”, como se dice en el sur. Creo que la determinación de Patrimonio de la Humanidad se otorga a algo que exista, que se pueda conocer y visitar.
¿Qué le parece el proyecto del museo para Monte Verde?
Del proyecto Museo de Monte Verde, hace muchos años que se habla de él y después de 30 años ya debiera haber algo, pero existe sólo como proyecto. En cambio, en la ciudad de Osorno, ya existe un museo de sitio y un hermoso Parque con figuras de la megafauna para que toda la comunidad los conozca y disfrute de este tesoro, además de un museo que actualmente se está construyendo. En Puerto Montt, creo que se ha perdido mucho tiempo en reuniones, declaraciones de intenciones, fotografías de visitas para la prensa, y no se han tomado determinaciones, por lo que ha faltado real voluntad de hacerlo. Sólo se han acumulado promesas. Y esto no sólo lo expreso yo, sino que el mismo Tom Dillehay, principal investigador y divulgador de la gran importancia científica e histórica de Monte Verde lo ha dicho públicamente en varias ocasiones. Ha faltado simplemente visión y real voluntad para llevarlo a cabo. El más importante contenido patrimonial, que distinguiría turística y culturalmente a Puerto Montt a nivel nacional e internacional, duerme por décadas una larga siesta.

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