Minimización del Impacto Ambiental en La Industria Salmonera

LA MINIMIZACION DEL IMPACTO AMBIENTAL EN LA INDUSTRIA SALMONERA.

Por un desarrollo sustentable de la industria del salmón
La nueva política de los salmoneros para minimizar los efectos en el medio ambienteCumplir con los estándares medioambientales del Estado chileno representa el piso mínimo para algunas empresas de salmones, esto, debido a las nuevas exigencias de los consumidores en países del primer mundo, que quieren saber cómo y en qué condiciones, tanto ambientales como laborales, se procesa el producto del mar que degustan en su mesa. Auditorías externas y certificaciones ambientales de organizaciones tales como la WWF, sumadas a nuevas estrategias de RSE son la nueva política para minimizar los impactos negativos en el mar chileno.
Luis Vargas Baeza, Periodista.

Siempre dicen que es mejor prevenir que curar, esto es algo que los empresarios salmoneros han aprendido producto de las crisis del virus ISA el año 2008 y el florecimiento de algas nocivas en 2016. Estos eventos críticos han motivado a la industria a tomar en serio y de manera definitiva una línea de protección al medioambiente.


Y para no caer en los mismos errores de antaño, en los últimos años se han formado equipos multidisciplinarios de profesionales que tienen la tarea de preparar informes y estrategias para minimizar el impacto ambiental en las áreas de operación de la Industria del Salmón. Todo esto, acompañado de un amplio programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para las comunidades donde están ubicados los diferentes centros de producción, plantas de procesamiento y áreas costeras cercanas a concesiones acuícolas. La sociabilización de los proyectos en las comunidades antes de su implementación y la certificación con empresas de nivel internacional como BAP y WWF para minimizar los efectos negativos en el medioambiente se han convertido en el nuevo estándar de trabajo de algunas empresas de la Industria del Salmón a un año de la crisis por el florecimiento de algas nocivas. El objetivo es bajar al mínimo los impactos negativos al medio ambiente y mejorar la imagen de “los salmoneros” en una época donde los empresarios son mirados con desconfianza por parte importante de la comunidad.

LA CRISIS DE 2016: LA INDUSTRIA DEL SALMÓN EN EL OJO DEL HURACÁN


“Cuando se cuestionó todo el tema de la responsabilidad asociado al tema de la marea roja, siempre existía la creencia de que los centros de cultivo generaban un aporte de nitrato, nitrógeno y fósforo en el agua. Ese nitrato, nitrógeno y fósforo son los alimentos de las algas y por eso, al haber más salmones, hay más alimentos y si hay más algas se generan la mortalidad. Esa era la derivada que se hacía”, cuenta el jefe de medio ambiente de Salmones Blumar, Paulo Jorquera. “A nosotros se nos murió un centro completo. Hicimos una medición todas las semanas durante cinco meses en el interior de la jaula, a 50 metros de la jaula, a 100 y a 500 metros de la jaula. Con esos parámetros no existía variación en las concentraciones (nitrógeno, nitrato y fósforo) en el interior de la jaula y afuera de la jaula. Por lo tanto, con muchos datos de terreno podemos demostrar que no generamos un aporte de nitrógeno, nitrato y fósforo, que al menos pudiera generar un efecto asociado a la proliferación de algas”, explica el jefe de medio ambiente de Brumar sobre uno de los episodios más críticos de los últimos años, que colocó a todas las empresas vinculadas a la industria bajo sospecha.

¿COMO MINIMIZAR EL IMPACTO AMBIENTAL?
Debido las crisis de carácter ambiental que han afectado a la industria salmonera se ha desarrollado un completo programa de cumplimiento de altos estándares de calidad y auditorías externas a las concesiones acuícolas, centros de producción y plantas de procesamiento. A esto se suman empresas internacionales de primer orden trabajan con empresas acuícolas chilenas con el objetivo de supervigilar la línea de producción en todas sus etapas.
Para la bióloga Marina, Bonina Martel, la minimización y regulación del uso de antibióticos y la implementación de nuevas tecnologías es clave para tener un cultivo menos contaminante y más sustentable. “Existen nuevos métodos de recirculación que permiten la filtración y reutilización del agua, reduciendo las necesidades de esta. Nuevos tipos de iluminación LED, que reducen el stress de los peces y mallas que son 100% cobre con nuevas tecnologías que son antifouling, bactericida y fungicidas, además de ser 100% reciclables”.
En Salmones Blumar explican están en un proceso de conocimiento del área de sus concesiones marítimas. Este proceso se inicia realizando una barimetría, que es la exploración del fondo del mar. Después, se realizan modulaciones de oxígeno y flujo de corrientes para comprender la dinámica del agua que circula en la concesión acuícola. A continuación se miden el oxígeno, temperatura y la salinidad en los pescados. “Con esos datos se ve el flujo de oxígeno disponible y cuantos peces podríamos poner ahí sin que exista un riesgo para la biomasa, es decir, saber si el centro es para 700 mil, 800 mil o un millón de peces. Medimos la capacidad del medio para entregar un sustento a la producción.”, explica Paulo Jorquera, jefe de medio ambiente de la compañía.
El siguiente paso, en el caso de Blumar, es la aplicación de su política de calidad realizando la medición teórica de la capacidad de carga, esto, para cuantificar la cantidad de peces que un medio puede soportar. Con el modelo Depomond se calculan las emisiones que generan los peces: fecas y alimento no consumido. “Con ese modelo sabes cuál va a ser el área de impacto de tu centro de cultivo”, dice Jorquera. “El impacto se define cuando tú tienes una cantidad de materia orgánica que aportas y en medio tienes una capacidad de materia orgánica que es capaz de absorber. Si tú aportas más de lo que el medio es capaz de absorber generaste un impacto. Entonces, tú tienes que ver cómo te mantienes en el límite para no generar ese impacto”, explica el jefe de medioambiente.

Jorquera continúa explicando que las concesiones acuícolas –otorgadas por el Estado de Chile- no se reducen a un cuadrado dibujado en un plano destinado al trabajo de la empresa. “Nosotros definimos un área de influencia de nuestras concesiones”, agregando que estas concesiones tienen una costa que está cercana. “Si se te llega a caer o soltar una boya, esta puede llegar a la costa. Si bien la norma exige un cierta prioridad de limpieza, nosotros como Blumar, la ampliamos a toda la costa cercana a nuestras concesiones y cada 15 días van cuadrillas y mantienen todo eso tal como estaba, sacan la basura, sacan fotografías, mantienen registro de la fauna que se ve en el sector para señalar que en mi área de influencia no esta generando un impacto”, apunta Jorquera.

En la empresa Ventisqueros, explican que minimizan el impacto ambiental realizando mitigaciones en las tres áreas de impacto: alimentación, limpieza del fondo marino y reciclaje. Para el control de la alimentación de los peces se implementó tecnología de punta mediante cámaras submarinas para controlar la entrega de alimento. Además, se implementó una estrategia de micro raciones para minimizar la perdida y mantener el apetito de los peces siempre saciado. Antes, durante y después de la concesión se realiza un procedimiento de revisión y limpieza del fondo marino. Se realiza una revisión con filmación submarina y en caso de encontrar materiales, estos son retirados para causar el menor impacto posible. Por último, se realiza reciclaje de plásticos, cartones, cadenas, pasillos, boyas y redes.
Adicionalmente, estas empresas han decidido someterse a auditorías externas. Tanto Blumar como Ventisqueros cuentan con la certificación de “Mejores Prácticas en Acuicultura”, BAP por sus siglas en inglés, que destaca por sus requisitos medio ambientales, de salud y seguridad ocupacional, salud y bienestar animal e inocuidad y cumplimiento normativo. Desde Ventisqueros, su directora de comunicaciones y compromiso social, Catalina Urzúa, señala que su objetivo es “cumplir con el nivel más alto de esta certificación que es contar con cuatro estrellas en centros de cultivo de agua dulce, agua de mar, planta de procesos y proveedores de alimento”. Por su parte Blumar, cuenta además con la certificación de la World Wildlife Fund (WWF), que consiste en implementar una política para mejorar la sustentabilidad de la industria del salmón, protegiendo y conservando los recursos naturales. También incluye la reducción de la huella ambiental y de impactos en su entorno. Todas estas iniciativas en cuidado del medio ambiente están muy por sobre la norma de la legislación chilena.
Por su parte, desde Sernapesca señalaron que el actual programa de vigilancia y fiscalización ambiental se basa en la Fiscalización Ambiental Estratégica, que consta de etapas sucesivas iniciadas por la programación de actividades y selección de objetivos; diseño de campañas ambientales mediante un análisis de riesgo ambiental; ejecución de actividades de terreno; realización de análisis jurídico y procedimiento sancionatorio.

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL Y SOCIABILIZACIÓN DE PROYECTOS: SER UN VECINO CONOCIDO EN LAS COMUNIDADES
Como parte de una nueva estrategia de relación con el entorno que rodea a sus nuevos proyectos, Salmones Blumar comenzó un proceso de sociabilización en todas las comunidades antes de iniciar la construcción de una nueva planta o centro de producción. La interacción con los vecinos, inducción y explicación del funcionamiento de la industria son los primeros pasos. El objetivo es simple, no comentar los errores de otras empresas en el pasado, que en consecuencia, le han generado una mala imagen a la industria salmonera en las comunidades donde tienen instalaciones. Ser un vecino conocido, que interactúa con la comunidad de manera permanente, no solo para presentarse y después desaparecer, ayudan a tender un puente que contribuye a desarrollar de manera integral a una comunidad, y en ese sentido, Paulo Jorquera, explica que Blumar apunta a “una relación de largo plazo”. En 2015, la empresa apadrinó a cuatro escuelas de zonas rurales cercanas a sus operaciones: Mañihueico, Puerto Gala, Puerto Gaviota y Caleta Andrade. “Nuestro punto de vista apunta a que si quieres tener una relación diferente, necesitabas entrar a una comunidad de una forma distinta y formando relaciones. La idea con la escuela, es que en función de los niños, nos acercamos al grupo de padres y vemos proyectos de desarrollo para estas escuelas. Junto al trabajo de la empresa logramos que los niños y los papas se certifiquen ambientalmente, generando escuelas sustentables”, cuenta Jorquera. En este caso, Blumar se encarga de la gestión, trámites, logística para certificar la escuela ante el Estado, además de postular proyectos de desarrollo como los de eficiencia energética y ciencia térmica. “Tenemos un grupo de profesionales que es como una línea 800 donde los directores de estas escuelas llaman para postular a proyectos, y ellos -el equipo de Blumar- realiza la postulación”. Jorquera recalca la importancia de este apoyo para estas escuelas rurales porque “en muchas ocasiones el director no tiene como función, o el conocimiento para hacer este tipo de proyectos y nosotros vemos los proyectos del Gobierno que puedan interesarle a la escuela y les ayudamos a postular a esos proyectos”.
Además, se han construido invernaderos en estas escuelas con materiales reciclados como lanzas y boyas. Otro ejemplo, en la escuela de Mañihueico, ubicada en la Carretera Austral camino a Hornopiren, donde se realizó un curso de repostería. “Contratamos un chef y se les hizo un curso de repostería a las mamas de los niños y se les entregó su diploma de certificación. La capacitación duró una semana. De esta forma, pueden desarrollar una nueva actividad económica en el verano para lograr un ingreso adicional en una zona muy turística”, explica Paulo Jorquera.
En Ventisqueros explican que cuentan con una Política de Sustentabilidad y Compromiso Social y realizan reuniones con las comunidades, trabajando en programas sociales que aporten herramientas de desarrollo a organizaciones sociales, escuelas y familias de los trabajadores. Resalta la certificación ambiental en escuelas de Hornopiren y Puerto Montt, donde ayudan a más de 1700 estudiantes. “Sabemos que a través de estos programas no solo llegamos a una comunidad, sino que directa o indirectamente, esa comunidad es parte importante de nuestra empresa, porque muchos de ellos son niños hijos de trabajadores de Ventisqueros. En ese sentido nuestra mirada es integral y buscamos el vínculo desde adentro hacia afuera”, señala Catalina Urzúa.

CONSUMIDORES EXTRANJEROS QUIEREN SABER CÓMO SE ELABORA EL PRODUCTO QUE LLEGA A SUS MESAS
En los países del primer mundo ha comenzado una corriente de seguimiento del origen del producto, los consumidores finales quieren saber “como” y “en qué condiciones” se extrae y procesa el producto que degustan en su mesa. “Los mercados extranjeros son súper exigentes y están muy preocupados de la sustentabilidad. El comprador ahora te exige un grado de responsabilidad y que tus acciones sean realmente sustentables”, señala Paulo Jorquera, de Blumar.
En la misma línea, Catalina Urzúa, de Ventisqueros, explica que la producción de Salmón del Pacífico o coho está enfocada a ser certificada en el estándar Aquaculture Stewardship Council (ASC), el estándar más exigente del mundo para producción de salmones. Destacan entre sus requerimientos: el cumplimiento legal, la preservación del medio natural, biodiversidad, recursos hídricos, diversidad de las especies y las poblaciones silvestres. Se reduce al mínimo el uso de antibióticos y productos químicos. En la parte laboral, la ASC prohíbe del trabajo infantil, protege la salud y la seguridad de los trabajadores, la libertad de reunión y las relaciones con la comunidad.
Paulo Jorquera enfatiza que otra clave es educar a la gente sobre el trabajo de las empresas salmoneras en general. “La gente debe saber lo que está haciendo la industria del salmón y cómo funciona”, explica el jefe de medio ambiente de Blumar.
Para la bióloga marina Bonina Martel, la industria debe estar dispuesta a invertir en estas nuevas tecnologías ir siempre a la vanguardia para optimizar el uso de los recursos y así mantener la sustentabilidad y el equilibrio de un servicio eco sistémico tan importante como es el uso del mar.
CONCLUSIONES DE CARA AL FUTURO
No cabe duda que tras las diversas crisis ambientales, especialmente la de 2016, la imagen de la Industria del Salmón quedó muy deteriorada ante la opinión pública. Sin embargo, algunas empresas de esta industria, como las que transparentaron sus procedimientos en este reportaje, están innovando e invirtiendo tiempo y recursos para darle mayor sustentabilidad a esta actividad económica provocando el menor daño posible en sus áreas de trabajo. El hecho de que estas empresas incorporen tecnología de punta y se auto impongan estándares de calidad muy por sobre la normativa legal habla bien de estas empresas que, adicionalmente, han optado por auditorías realizadas por certificadoras extranjeras para validar, en toda las etapas producción, su calidad en los mercados de destino.

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