Nutrición acuícola y agricultura simbiosis de futuro

Nutrición acuícola y agricultura simbiosis de futuro
Nutrición acuícola y agricultura simbiosis de futuro

Nutrición acuícola y agricultura simbiosis de futuro

Desde la década de 1980 la industria acuícola mundial ha experimentado un auge explosivo. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) a partir de 1990, el cultivo de peces ha crecido a un promedio anual del 6,3% alcanzando en los albores del siglo XXI volúmenes superiores a los 60 millones de toneladas; en resumen hoy en día la producción acuícola representa más de la mitad del total de productos del mar consumidos alrededor del planeta.

Para quienes desconocen el mundo acuícola, que son la mayoría de los ciudadanos, es difícil advertir la relación que existe entre agricultura y acuicultura, dos industrias pujantes del centro-sur de nuestro país; sin embargo un dato es revelador, el 70% de la alimentación de los peces de cultivo está compuesta por una dieta de origen vegetal,  principalmente  lupino, raps, trigo, y canola, entre otros.

Por lo anteriormente señalado ya no es una sorpresa que durante la realización de SAGO Fisur, (la feria agrícola y ganadera más importante de la región de Los Lagos), las principales empresas de alimentos asociadas a Salmon Chile A.G. se preocuparan de organizar junto a SAGO  el seminario titulado “Producción de granos y sus oportunidades en la salmonicultura” lo que viene siendo una tradición de los últimos años.

Para Arturo Clément, presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) “potenciar el vínculo de la industria del salmón con la agricultura nacional, es  uno de los desafíos primordiales de nuestro sector. Después de muchos meses de trabajo y coordinación con los gremios del agro, ya estamos viendo los frutos de este trabajo. Valoramos mucho la participación de las empresas productoras de alimento y el trabajo articulado que estamos realizando con los gremios agrícolas de la zona sur”.

Desafíos alimenticios

Sin lugar a dudas uno de los productos del mar más populares  es el salmón, su valor nutritivo es reconocido al proporcionar proteínas de una alta calidad y una amplia variedad de vitaminas y minerales, incluyendo las vitaminas A y D, además de fósforo, magnesio, selenio y yodo. Sin embargo  la industria acuícola se enfrenta al desafío de alimentar esta especie carnívora que depende –en gran medida– de las proteínas y las grasas de otros peces generando dudas sobre la sustentabilidad de la industria. Según cifras de la FAO para el año 2015 el sector salmonicultor representaba cerca del 2,2% de todos los peces de cultivo a nivel mundial y consumía el 14% de la producción mundial de harina de pescado (insumo que representa, en promedio, un 25% de su dieta), situando a este rubro acuícola como el tercer mayor consumidor de este ingrediente.

En este ámbito la industria nacional ha sido pionera en la incorporación  de alternativas alimenticias que permitan remplazar en gran medida a la harina de pescado como principal fuente de proteínas requerida por el sector acuícola. Los ingredientes a base de vegetales  están liderando el camino como la solución más sostenible, ampliamente disponible y el método más aceptado en la relación industria/medio ambiente/consumidor. La alfalfa, la cebada, canola (raps), el maíz, semillas de algodón, semillas de lino (linaza), avena, palma, maní, arroz, centeno, sorgo (milo), soja, girasol y trigo son algunos de los productos agrícolas ampliamente probados y utilizados en alimentos para la acuicultura.

Para entender la magnitud del cambio que se está gestando en esta unión entre agricultura y acuicultura, revista Puerto A Puerto entrevisto a  Rodrigo Silva, Médico Veterinario y Nutricionista de Skretting Chile.

Rodrigo ¿Cuál es la importancia de la industria agrícola nacional en la alimentación acuícola?

En la producción de alimentos para la acuicultura, los ingredientes de origen vegetal cumplen un rol fundamental. En el caso del trigo, este ingrediente contribuye a la formación del pellet en la extrusión, entregando cohesión y resistencia, además de proporcionar algunos nutrientes como carbohidratos y proteínas. El lupino contribuye con proteína de buena calidad, mientras que el aceite de Canola entrega un aporte de ácidos grasos con un buen balance omega 3/ omega 6, que es importante cuando se reemplaza el aceite de pescado.

Estas materias primas alternativas son una necesidad en el corto plazo, y responden a los desafíos de la industria: su crecimiento, la disminución de los costos y la necesidad de aumentar la variedad de insumos para dejar de ser dependientes de otras materias primas.

¿Como ha ido evolucionando la incorporación de granos en la alimentación acuícola?

La evolución en la incorporación de diversas materias primas vegetales ha ido al alza y se ha sostenido en el tiempo. En general, las materias primas agrícolas permiten a los productores de alimentos para la acuicultura obtener mayor flexibilidad y menor dependencia de ciertos insumos, como la harina y el aceite de pescados, algo que es cada vez más necesario para la sustentabilidad de la industria. A nuestro parecer, la tendencia debería seguir en esa línea, y las investigaciones deberían enfocarse en lograr mejores rendimientos agrícolas.

¿Cuáles son las proyecciones estimadas en esta relación?

Según nuestros estudios y estimaciones, existen cerca de 200.000 hectáreas que podrían ser cultivadas para la obtención de diversas materias primas vegetales para la acuicultura. Esta cifra tendría que cubrir la demanda de aproximadamente 1.200.000 toneladas de alimento para la acuicultura en Chile, pero para lograrlo se necesita implementar más capacidades técnicas, mejor logística asociada a traslado y bodegaje y mayor rigurosidad en cuanto a la homogeneidad y calidad de los productos.

¿Cuáles son los principales granos o insumos agrícolas empleados en acuicultura?

El trigo, el lupino y el aceite de Canola son los principales, pero existen otras materias primas que podrían ser buenos insumos, como, por ejemplo, las arvejas, habas y la avena. El desafío de los agricultores está en poder lograr mayor eficiencia, de manera de hacer más rentables sus cultivos.