Reconectando personas con la naturaleza

Reconectando personas con la naturaleza
Reconectando personas con la naturaleza
Reconectando personas con la naturaleza
Reconectando personas con la naturaleza
Reconectando personas con la naturaleza

Reconectando personas con la naturaleza

El Parque Omora, ubicado en el lado norte de la Isla Navarino en la Región de Magallanes, cuenta con el centro de investigación más austral del continente. Si bien su instalación nace por intereses investigativos con respecto a la cosmovisión yagán, rápidamente se convirtió en un referente educativo y ecoturístico, permitiéndole a estudiantes de la zona y diversos visitantes aprender y descubrir esta parte del mundo con lupa.

Ricardo Rozzi, filósofo y biólogo marino, es el actual director del programa Conservación Biocultural Subantártica y profesor de la Universidad de North Texas de Estados  Unidos y de la Universidad de Magallanes. Rozzi, cofundador del Parque y líder científico, ha enfatizado en su trabajo académico el vínculo entre el bienestar humano y la conservación de la diversidad biológica y cultural.

¿Cómo se gesta la creación de un parque etnobotánico en la Región de Magallanes?

El interés inicial fue investigativo, o sea, profundizar en la cosmovisión yagán sobre las aves y la naturaleza. A la vez, nos encontramos con que había un problema en la educación liceana, pues no se incorporaba el conocimiento yagán, sino que el mismo programa que se enseña de Arica hasta Punta Arenas, y en ello había una cierta disociación de los dos mundos que nos pareció problemática, lo que nos llevó a involucrarnos en armar un programa de conservación, y para que éste tuviera fuerza debía ser desde la Universidad de Magallanes. Si bien algunas personas dentro de la institución nos dijeron que no, nos enteramos que la universidad tenía una concesión de Bienes Nacionales gratuita para hacer floricultura, para exportar peonía. Con este saber, logramos negociar y creamos una fundación que está vinculada a la universidad, que es la Fundación Omora y ahí fuimos armando la propuesta de conservación y solicitamos los primeros financiamientos al Gobiernos Regional, gestión que no resultó. Luego, salieron algunos proyectos y a través de estos tuvimos estudiantes y muchos voluntarios de la universidad y de varios lugares con los cuales se empezaron a hacer los senderos. El proceso de instalación fue muy participativo, íbamos con algunas personas de la junta de vecinos, con la misma comunidad a armar lo que hoy es el Parque Omora, que finalmente cambió el propósito de la concesión, de estar destinada al cultivo de peonías a un aula de clases al aire libre. Es más, desde marzo del 2000 hasta hoy nunca se ha dejado de impartir el taller Omora a estudiantes del segundo ciclo básico del liceo de Puerto Williams.

En la medida en que nos fuimos fortaleciendo creamos el programa de anidamiento de aves. Así fue agarrando vuelo y se formalizó el 2000 un programa con la fundación, luego con la Universidad de Magallanes y después con la Universidad de North Texas y el Instituto de Ecología y Biodiversidad que  formaron este programa de Conservación Biocultural Subantártica.

¿Por qué el interés de generar conocimiento a través de la cosmovisión yagán?

Mientras cursaba biología y filosofía, presenté un informe de pregrado sobre la noción de progreso a partir del encuentro de Darwin y los fueguinos, ahí comencé a fascinarme con la cosmovisión yagán. Finalizado ese proceso publiqué un artículo donde me metí más en Darwin y cómo éste toma la idea de evolución humana a partir de las primeras impresiones que él tiene del encuentro con personas de la comunidad yagán, de hecho tengo un artículo que es bastante sólido en cuanto a cómo Darwin cambia su opinión, después de tener unos juicios muy criticables, pues no se refirió en buenos términos a este pueblo. Sin embargo su obra madura, llegando a enaltecer las cualidades mentales y altas capacidades de ese pueblo, haciendo interesante el cómo un científico cambia su perspectiva después de madurarlo y analizarlo.

¿En qué se funda la conservación de esta reserva de la biósfera?

Si buscamos el origen, nos fundamos en la tesis que el bienestar humano y el bienestar del conjunto de los seres vivos van de la mano, de hecho, donde hoy se conserva la mayor biodiversidad en el planeta corresponde en general a reservas indígenas en Latinoamérica y a reservas de comunidades rurales en Europa y algunas comunidades budistas o tradicionales en Asia. No es que haya una oposición entre el bienestar humano y el bienestar del conjunto de los seres vivos, y tampoco una dicotomía entre desarrollo y conservación, por lo mismo, lo que nosotros hacemos es una aproximación a la sustentabilidad social, económica y ambiental. La complejidad de esta realidad no ha sido fácil de articular, en los años 70 las Naciones Unidas crea un programa que se llama el hombre y la biósfera, cuya filosofía es integrar las necesidades de la sociedad con las necesidades de la conservación, figura de conservación que se llama “reservas de la biósfera” y la forma de compatibilizar esto es generar áreas núcleo, áreas de amortiguamiento, donde se realizan actividades de pesca artesanal, ecoturismo de bajo impacto y después áreas de transición donde hay hoteles y puertos con los mejores criterios de sustentabilidad.

En ese contexto, nosotros lideramos un proceso de seis años que culmina en la creación de la reserva de la biósfera (junio de 2005) que fue la primera de Cabo de Hornos y la primera reserva de la biósfera en Chile que integró ecosistemas marinos y terrestres. Además, es la primera en el país que tiene áreas que están fuera del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado.

¿Cuáles han sido los principales logros alcanzados desde que partieron hasta la fecha?

Dentro de nuestros principales logros de visibilización está la propuesta que hicimos al Estado de cambiar el nombre de la comuna (2001) de Navarino a Cabo de Hornos, antes todo era Patagonia, entonces era necesario precisar, ya que el lado oeste de la cordillera es muy húmedo, y el este es pura pampa, de ahí que acuñó el nombre de Ecoregión Subantártica de Magallanes, nuevo nombre que fue muy discutido por los biólogos ya que esta ecoregión tiene árboles, en cambio todas las otras regiones subantárticas son islas que no tienen plantas leñosas.

En este contexto, el 2015 encontramos que era el momento de incluir a isla Diego Ramírez y al Paso Drake en la reserva de la biósfera con un objetivo de sustentabilidad. En una visita de la presidenta Michelle Bachelet, ella hizo alusión a que también eran necesarias figuras legales chilenas para proteger esto, entonces combinamos la reserva de la biósfera, que es una figura internacional, con una propuesta que es coherente con lo que es reserva de la biósfera y que es un parque marino, equivalente a las áreas núcleo de la reserva, una reserva marino costera protegida de múltiples usos que es equivalente a lo que es una zona de amortiguamiento. 

¿Cómo se vincula el ecoturismo a un quehacer netamente investigativo y educativo?

El ecoturismo se dio por varias circunstancias, la primera parte del cómo podíamos compatibilizar el conservar con tener actividades que le pudieran dar un valor agregado. Cuando llegamos prácticamente no habían hostales ni actividades ligadas al turismo. Ahora estamos creando un parque marino, del que acabamos de proponer la creación a través de un decreto el pasado 27 de febrero, entonces lo que estamos haciendo es visibilizar lo que antes era invisible para la sociedad, la cultura y la política, o sea vamos generando relatos, ese es el primer avance con el ecoturismo. El ecoturimo con lupa ya es una práctica, no solo son relatos, la gente va toma una lupa y empieza a ver un mundo que no conocía. Nos falta implementar más servicios, pero además debemos ser cautelosos que no se nos venga una avalancha de gente y que el turismo deje de ser sustentable.

Una de las acciones que ha sido bien fértil a partir del trabajo con la investigación y el postgrado ha sido el inventar temáticas de ecoturismo, la última es sumergido con lupas, aprovechando que tenemos las aguas más limpias del planeta y una fauna de insectos e invertebrados que en otras partes se extinguió. Aquí no hubo una lluvia ácida con mucha contaminación como ocurrió en Europa o Norteamérica, sino que acá les ves como existían antes de la era industrial, ¡Eso es una maravilla! Son pequeños dinosaurios en miniatura, que están ahí antes del 1800 y siguen vivos.

Finalmente, ¿cómo van integrando el conocimiento, las personas y el ecoturismo?

Una metáfora que hemos usado mucho de Darwin es el árbol de la vida, y que está representada en el árbol, que tiene un tronco que es metafóricamente una representación del origen común de todos los seres vivos y a la vez muchas ramas, y en esas ramas aparecen las aves, los lagartos. Un árbol es muy bonito porque tiene hojas nuevas y otras que se van cayendo, y éstas que caen representan a la especies que se van extinguiendo, pero lo interesante es que hay un sentido de parentesco, todas las hojas vienen de un mismo tronco, no es que nosotros seamos los seres con alma y el resto no, y los podamos usar como queramos y los tratemos como recursos naturales y los explotamos, sino que somos seres que compartimos la forma de respirar, de reproducirnos, la sensibilidad, entonces empieza una relación mucho más integral dentro de la historia misma occidental.

Las metáforas ayudan, son un puente como mensajeros culturales entre lo que puede ser la ciencia más dura y la cultura general, el árbol evolutivo dela vida es una imagen potente para entender dónde estamos, quienes somos. Y es en ese sentido que el programa se llama biocultural vamos construyendo una cultura o descubriendo metáforas que ya existen y relacionando lo biológico con la cultura y ahí es donde el bienestar humano con la conservación van de la mano, no solo con la economía, o sea, la economía es central, pero no es solo eso, también es el arte, también son estos relatos. El ecoturismo no es solamente para generar ingresos económicos, yo creo que un ecoturismo bien llevado, puede ser una excelente experiencia de reconectar a la sociedad con la naturaleza.

Reserva Mundial de la Biósfera Cabo de Hornos elegida destino verde del mundo